Blog Toprural

Blog de turismo rural y escapadas fin de semana

Slow travel: algo más que viajar sin prisas

- 19 de July de 2011 - Publicado en: Ecología, Turismo rural

Compra el billete, corre, que hay una oferta para ir a Marrakech y a lo mejor mañana ya no está. Sí, es una compañía low cost, pero no pasa nada, ya te las apañarás para hacer una maleta que pese poco. ¿Ya lo tienes? Genial. ¿Y el hotel? ¿No? Pues mira ése: no me digas que no es bonito. Cuatro estrellas, nada menos. ¡Y con jacuzzi!

Ahora corriendo al aeropuerto. Coge un taxi que si no no llegas. ¿Cuál es la puerta de embarque? ¡Por allí! No… ¡por allí! Corre, quítate las botas que va a sonar el arco de seguridad. Vaya, el avión lleva retraso. Claro, es low cost. No pasa nada, ponte los cascos, lee la guía de viaje. Por fin, sale el avión. Aterriza. Un taxi al hotel, ducha rápida y a visitar la ciudad, que sólo tienes dos días. No olvides la guía y la cámara de fotos. Quizás, después de todo, no uses el jacuzzi.

Respira.

Hemos empezado a toda velocidad, pero tómate un tiempo para leer este post.

¿Viajar así es viajar realmente? Hay quien opina que no, o al menos que hay una manera distinta, y mejor, de viajar. Son los defensores del movimiento Slow, cuyo origen está en la gastronomía. Su propuesta es simple: hace falta frenar un poco, desacelerar, controlar el tiempo en lugar de dejarnos controlar por él. Se trata de encontrar un equilibrio entre las obligaciones del día a día y nuestras necesidades: dormir más, descansar, comer mejor… Se trata de un cambio de estilo de vida que afecta a casi todo.

Cuando viajamos lo hacemos casi siempre a toda velocidad, queriendo abarcarlo todo, haciendo fotos sin parar, aprovechando cada instante, con la cabeza agachada y la mirada fija en el mapa para no perdernos, comiendo rápido en el primer burguer que encontramos para seguir viendo museos, catedrales, puentes,… Y acabamos exhaustos y volvemos y casi necesitamos unas vacaciones de las vacaciones.

Viajar slow, en cambio, significa olvidar por un rato el reloj y la cámara de fotos, olvidar los mapas, olvidar lo que hay que ver y centrarse en lo que queremos hacer. Apreciar una buena comida con productos de la tierra en un restaurante local, charlar tranquilamente con algún lugareño sobre la vida y las costumbres de la ciudad, detenerse en una fachada que se nos aparece por sorpresa en algún rincón lejos de las guías turísticas.

En definitiva, no se trata de traerse llena de fotos la tarjeta de memoria de la cámara, como si fueran un trofeo, una prueba de que hemos estado allí. Se trata de descubrir el lugar que visitamos, de vivirlo.

Hace un tiempo os hablamos de las Ciudades Slow españolas en este blog. Y es que el turismo rural está muy en sintonía con este modo de entender el viaje. Comidas caseras, trato cercano del dueño del alojamiento con el viajero y destinos que no aparecen en las guías turísticas, lejos del estrés y del ajetreo de la ciudad, aunque casi siempre lo suficientemente cerca como para no tener que pasar horas en el coche o el avión.

¿Qué te parece esta manera de viajar?

Tags: , , , ,

Deja un comentario

Su cuenta de correo no será publicada.

*


  1. Miguel Angel dice:

    Yo viajo hace mucho así, no llevo el reloj, no cogo el movil, no llevo pc para ver rutas, tan solo yo marco el tiempo. Mi familia y yo viajamos sin prisas lo que se ve se ve y nada más a lo que da tiempo y siempre en pequeñas aldeas. Lejos de la ciudad