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La Sierra de Segura bien merece una escapada de fin de semana

- 25 de June de 2015 - Publicado en: Escapadas de fin de semana

Por alguna razón que no entendemos, de esta comarca se habla mucho menos de lo que merece. Y la verdad es que lo tiene todo. La naturaleza quebrada y salvaje, la historia que empapa las calles de sus pueblos, una gastronomía para no dejar gota en el plato y curiosidades que te sacarán una sonrisa. ¿Qué haces que no empiezas a buscar alojamiento?

Casas rurales en la Sierra de Segura

1. Caminar bajo los anguijones y asomarse a los puntales. La naturaleza es sin duda uno de los grandes secretos de la Sierra del Segura. De hecho, conforma el 70% del  Parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Te proponemos un recorrido muy pegado al río Segura. El camino empieza en la aldea de Miller, transcurre bajo los anguijones, agudos picachos que coronan las laderas, se asoma a las cuevas de los Anguijones, que son como puertas hechas por gigantes, y continua bordeando barrancos por los que saltan los riachuelos. Pero son los puntales (el de la Escalera, el de los Canteros, el de la Mosa) los que te dejarán con la boca abierta con sus vista, auténticos balcones asomados a la sierra.

2. Segura de la Sierra. Coge su nombre del río Segura, igual que la sierra. Es y ha sido la localidad más importante de la comarca, e históricamente fue la capital castellana de la orden de Santiago, que ha dejado huella en toda la comarca. Su castillo mudéjar (restaurado en el siglo XX) fue una fortaleza casi inexpugnable y sus callejuelas mantienen el trazado de otras épocas. La iglesia de Nuestra Señora del Collado o la fuente imperial de Carlos I dan testimonio del rico pasado de Segura de la Sierra.

Castillo de Segura de la Sierra, foto de Luis Gallardo en Flickr

3. El único monumento dedicado a Amadeo de Saboya. Es una placa en el Ayuntamiento de Letur, una pequeña población del lado albaceteño de la Sierra. Dice: “Viva el rey Amadeo I y la Constitución”. Más allá de la curiosidad, Letur aparece como un vestigio lleno de vida del pasado islámico de la península. Calles estrechas, portales y arcos conviven con los monumentos cristianos posteriores: la iglesia de Santa María de la Asunción es una pequeña joya del gótico. El murmullo de las fuentes de agua y de los riachuelos acompaña el paseo.

4. Dar un paseo por cualquier época de la Historia. Las pinturas rupestres de Letur, Patrimonio de la Humanidad. La esfinge ibérica de Haches y su enigmática sonrisa, por la que se ha ganado el sobrenombre de la Gioconda Ibérica. La propia torre de estilo árabe de Haches, todavía en pie aunque con muchos achaques. Los vestigios cartagineses en Villares… Son todo pequeñas paradas en el paseo por la Historia que ofrece la Sierra del Segura.

Letur, foto de Antonio Marín Segovia

5. Visitar un cementerio dentro de un castillo. Riópar Viejo es una pedanía de Riópar. Es el origen del pueblo moderno, pero ahora está casi abandonado. En 1990 ya no vivía nadie allí pero poco a poco vuelve a tener vida, gracias también a los alojamientos rurales. Sus calles están restauradas y las vistas son espectaculares. El castillo en ruinas domina el paisaje y entre sus torreones y murallas derruidas se encuentra el cementerio del pueblo.

Riopar, foto de Wikipedia

6. Bañar tus comidas en aceite de oliva. Jaén no necesita presentación si hablamos de aceite de oliva. Es la mayor región productora de este oro líquido y en la Sierra del Segura son expertos en extraer de la variedad picual un aceite espectacular. La altura a la que están los olivos y su climatología irregular les dan un sello muy personal, así que ve cortando un poco de pan para mojar.

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