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La historia de La Rioja Baja, por Marco Fabio Quintiliano

- 9 de October de 2016 - Publicado en: Historias rurales, Turismo rural

Buenos días, queridos estudiantes. Por favor, dejad los libros, cerrad los cuadernos. La clase de hoy va a ser un poco diferente y espero que la disfrutéis. Como siempre, si tenéis alguna duda, preguntad. Como siempre os digo: quien tiene miedo a preguntar, tiene miedo a aprender.

la Rioja Baja

Sé que muchos de vosotros sois calagurritanos o de los pueblos cercanos. No estoy seguro, sin embargo, de cuántos de vosotros conocéis bien Calahorra y la Rioja Baja, región de la que es capital oficiosa… ¿Sabéis lo que significa oficiosa? Pues que no es oficialmente la capital, pero como si lo fuera.

Hoy vamos a dedicar la clase a profundizar un poco en la Rioja Baja. Es importante conocer de dónde venimos, cuáles son nuestras raíces, qué lazos (a veces, invisibles) nos unen con el resto de personas que ocupan el mismo espacio que nosotros.

Y para eso tenemos que remontarnos a hace más de dos mil años, mucho antes de que yo naciera. Como toda la península ibérica, la Rioja Baja es el resultado del poso que han ido dejando los distintos pueblos que han vivido en ella. Los pueblos prerromanos, especialmente los vascones, mis compatriotas romanos, las tribus germanas que nos invadieron, los árabes y, finalmente, los reinos cristianos.

También tenemos que hablar de geografía, aunque sé que a veces os parece un rollo. Pero, aunque no lo creáis, la tierra modela a sus habitantes, sus costumbres y su gastronomía. Y también ocurre al revés: sus habitantes han esculpido el paisaje para extraer de ella los mejores frutos como la vid o las hortalizas que han hecho famosa a Calahorra.

¿Qué os parece si empezamos nuestro viaje a la Rioja Baja por la propia Calahorra? Como ya os he contado, es la ciudad más importante de la región. Ya en mi época era una ciudad romana importante: Calagurris Nassica Iulia. ¿Alguien sabe qué restos romanos quedan en la ciudad? Eso es, el yacimiento de La Clínica, donde se encontró la Dama Calagurritana. Pero hay otros inesperados como la puerta de San Andrés.

Calahorra también fue importante durante la Edad Media, muchos siglos después de mi nacimiento. Al principio, era una plaza militar fronteriza que los musulmanes y los cristianos se disputaban. Luego se convirtió en la sede del obispo y por eso tenemos una catedral tan bonita como la de Santa María.

Podemos viajar un poco más atrás en la historia de La Rioja, pero entonces tendremos que ir hasta Contrebia – Leucade, ¿os suena? Pues debería porque es el nombre de una ciudad celtíbera que todavía se conserva. Los primeros restos tienen más de 2.000 años.

Pero vamos a dar un salto en el tiempo todavía más grande. ¿Sabéis quienes fueron los habitantes más antiguos de La Rioja Baja? No, los vascones no. Mucho más antiguos. Eso es, ¡los dinosaurios! Y hoy en día podéis encontrar las huellas de sus pasos en Munilla, en Igea y, sobre todo, en Enciso, donde hay más de 3.000. ¿Alguien sabe cómo se llaman los fósiles de las huellas? ¿No? Es una palabra difícil pero muy bonita: icnitas.

Por cierto, ¿os gustan los animales? En la ciudad de Alfaro, las cigüeñas anidan en los tejados de las casas y, sobre todo, de la colegiata de San Miguel, que es la iglesia más grande de toda La Rioja. Pero, además, en los meandros del Ebro, entre los chopos y los álamos, viven las garzas y los martines pescadores, las nutrias, los visones… Si sois silenciosos al recorrer los caminos de la reserva de la biosfera de Sotos del Ebro seguro que los véis, pero tenéis que estar muy atentos.

Hay mucho más que contar de la Rioja Baja y seguro que vosotros conocéis otros rincones, ¿qué os parece si uno a uno compartimos lo que sabemos de nuestra tierra? Muy bien, eso es, levantad la mano los que queráis contar algo.

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